Una de las líneas de trabajo que con más constancia hemos sostenido en dtproject a lo largo de los años es la del envío y distribución de medicamentos a Venezuela. No es una tarea fácil: implica logística, compromiso, confianza mutua y, sobre todo, una red de colaboración sólida que asegure que los recursos lleguen donde realmente se necesitan.
Cada vez son más las personas que se benefician de este programa. Medicamentos que, en muchos casos, no se consiguen en farmacias, o cuyo precio supera con creces el salario mensual de una familia. Medicamentos básicos para el tratamiento de diabetes, infecciones, hipertensión, asma, dolor crónico o enfermedades cardiovasculares, entre otros.
En esta ocasión, el reparto ha sido posible gracias a nuestra colaboración con la Iglesia Gilgal, una comunidad local ubicada en la ciudad de Maracay, que conoce de cerca las realidades más duras de la población y que ha desarrollado un sistema eficaz de distribución, centrado en las personas más vulnerables.
Lo más valioso de esta acción no es solo el recurso material, sino el equipo humano que la respalda. Gilgal cuenta con un excelente grupo de profesionales sanitarios voluntarios, comprometidos con la salud pública y el servicio. Son ellos quienes evalúan, clasifican, preparan y entregan los medicamentos a quienes verdaderamente los necesitan, sin intermediarios, sin condiciones, sin burocracia que deshumanice.
Este fin de semana se llevó a cabo una nueva jornada de entrega, y compartimos con emoción algunas imágenes que nos llegan desde allá: rostros agradecidos, manos extendidas, sonrisas tímidas, personas que, por un momento, pueden sentir que no están solas.
Este trabajo no sería posible sin la confianza de quienes, desde aquí, donan, organizan, clasifican y envían los medicamentos. Tampoco sin la seriedad y el compromiso de las entidades aliadas en territorio venezolano, que garantizan un uso honesto y justo de cada uno de los recursos.
Seguimos creyendo en esta forma de cooperación directa, sencilla y efectiva. Porque cuando se trabaja desde la confianza y el respeto mutuo, la ayuda llega más lejos y toca más profundamente.
Gracias a quienes lo hacen posible. Seguimos.