La violencia lo abraza, lo seduce
le reparte su suerte como carta marcada
no sabe si la vida lo castiga
o si el destino simplemente se burla
Juan, hijo del olvido
heredero del hambre
culpable desde el primer llanto
marcado nada más nacer
Se unió a una banda de almas cansadas
para morder la rabia de frente
para silenciar el eco del propio vacío
allí prosperó entre cantos de amargura
entre drogas, risas y balas
aprendió que el amor no espera
y que el dolor también canta
cuando el alma se desgarra
Juan, sombra sin nombre
que el destino traicionó
por crecer en la esquina equivocada
por mezclar pegamento con olvido
Mamá se asoma entre suspiros
oye gritos en el portal y lágrimas caer
Juan ya no respira
descansa en el mismo lugar
donde el dolor
encontró su nido