Sus días se fueron
en la feria de lo vano
mientras corría tras de nada
creyendo alcanzar el mundo
Ahora el reloj ya no suena
solo respira despacio
Ahora se mira en su aguja dormida
preguntando en qué minuto dejó
de ser quien soñaba
pero ya es de noche
las estrellas no responden
El silencio pesa y comprende
que morir es ver la vida pasar
con la culpa y el destino
Risas que nunca entendió
amores que no cuidó
amigos que rechazó
su ambición lo cegó
Sus sueños en un cajón
que nunca volvió a abrir
a veces los oye llorar
no hay fuerzas para acudir
Si pudiera hablar con aquel muchacho
que juraba no temer al tiempo
le diría:
“El alma no envejece
solo se cierra si no la escuchas.”