A lo largo de estos años, hemos comprobado que cuando una causa es justa, cuando el trabajo se sostiene con coherencia y cuando las acciones hablan por sí solas, los caminos se van abriendo. Personas, empresas, entidades e instituciones comienzan a acercarse, a conocer el proyecto, y muchas veces, sin necesidad de pedirlo, deciden aportar lo que tienen para sumar. Esta semana ha sido un claro ejemplo de ello.
Hemos recibido varias donaciones concretas que no solo nos alegran, sino que también nos permiten seguir cumpliendo con los fines que nos proponemos desde dtproject: estar al servicio de las personas más vulnerables, dignificar vidas invisibilizadas, y construir respuestas reales a problemas estructurales.
Desde Madrid, una distribuidora de óptica nos ha enviado una caja con 100 gafas de vista, nuevas y listas para ser entregadas a personas que las necesitan y que, por distintas razones, no pueden acceder a este recurso básico. Para quienes han perdido buena parte de su visión y han tenido que acostumbrarse a mirar el mundo a medias, unas gafas no son un lujo: son una posibilidad concreta de mejorar su calidad de vida.
Desde Tenerife, un mayorista ha donado varias cajas de ropa sin usar. Prendas que pronto encontrarán destino en personas que llegan sin nada, o que han atravesado procesos de migración forzada, exclusión social o violencia. La ropa, en estos contextos, no es solo abrigo: es también dignidad, cuidado, respeto por el cuerpo y por la historia de quien la recibe.
Y desde la empresa CEPSA, hemos recibido dos ordenadores para nuestras oficinas. Una donación que nos permitirá fortalecer el trabajo técnico y administrativo que sostiene todos nuestros proyectos. Porque detrás de cada concierto, exposición, taller o envío humanitario, hay muchas horas de planificación, comunicación, diseño, coordinación y seguimiento. La tecnología, en ese sentido, se convierte en una aliada fundamental.
Frente a gestos como estos, solo podemos decir gracias. Gracias por confiar. Gracias por mirar más allá. Gracias por comprender que la solidaridad no es algo que se improvisa, sino que se decide.
Nos alegra profundamente que cada vez más entidades se sumen, no desde el asistencialismo, sino desde una lógica de participación activa. Porque lo que buscamos no es que alguien “done”, sino que muchas personas elijan participar de las soluciones. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo.
Nosotros seguiremos haciendo nuestra parte. Y seguiremos acogiendo, con responsabilidad y gratitud, a todos los que decidan caminar al lado.